MUNDO PINTURA | Nicolae Grigorescu y las mujeres libres
Nicolae Grigorescu nació el 5 de mayo de 1838 en Pitaru y murió el 21 de Julio de 1907 , y es considerado el fundador de la pintura rumana moderna. Fue un símbolo para la nueva generación de aquella época.
Nicolae Grigorescu fue el sexto niño de la familia de Ion y Maria Grigorescu. En 1843 su padre muere y su familia decide mudarse a Bucarest. Después de un breve periodo de aprendizaje en el taller del pintor checo Anton Chladek, realiza pinturas en las iglesias de Băicoi y en el monasterio de Căldăruşani.
En el otoño de 1861 se va a París donde entra a L’ecole de Belle Arte y asiste a clases en el taller del pintor Sebastien Cornu, siendo compañero de Renoir. A poco tiempo se va a asistir a clases a Barbizon y a vivir allí. Hasta en 1877 cuando va como pintor de guerra participa a varios exposiciones en París, Roma, Napoli, Pompei, Grecia, Viena.
El escritor rumano Alexandru Vlăhuţă dijo de Nicolae Grigorescu: De la vida de Grigorescu cuentan sus obras. Una vida sencilla, callada, poderosa, dedicada toda a su arte. Además de arte nada existe por él. Allí puso su profundo amor de la naturaleza, de sus joyas y sus misterios, maravillosas en cualquier lugar, pero en particular en su país y en el seno de su gente, allí el amor de bien, de verdad y de hermosura.
Me gustan sus cuadros costumbristas, sus paisajes en general son un bello y fiel reflejo de su época. Sin embargo son sus mujeres las que más me llaman la atención: encuentro en ellas un ansia de libertad, de romper con los cánones clásicos de esposa, madre y continuadora de la especie. Ellas quieren tener su propia vida y se ve reflejada en las posturas sueltas y libres de sus modelos. El desnudo de esa mujer bellísima y para nada artificial. O esa otra mujer que sentada en la playa contempla como enfrente una pareja se ama. Y sobre todo el de la mujer repantingada en un banco, abandonada a su suerte, tranquila y satisfecha podría ser de éste siglo, no alardea de riqueza, sí de libertad.
Nada que ver con las muñecas melancólicas de la época victoriana. Son mujeres que se saben bellas, lo aceptan y lo disfrutan, pero no pasa de ahí la cosa: transmiten la impresión de tener otra vida más gratificante aparte de la belleza en sí misma. Al verlas recuerdo eso “a nadie le amarga un dulce”, pero también que no se vive de bombones toda la vida. Es así, precisamente, como me imagino a la protagonista de “La ternura de los lobos“ de Stef Penney
Desgraciadamente en la actualidad esa libertad no ha llegado para todas las mujeres. Unas son esclavas de unos cánones de belleza que las hacen martirizarse en vida y otras de religiones y costumbres que las atan. En fin ya me dareis vuestra opinión.

Autora: aquimarisa




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[...] Os recordamos, por cierto, que ya hicimos referencia a esta novela y su autora (aunque de pasada) en la entrada de NICOLAE GRIGORESCU y las mujeres libres. [...]